Egipto
Geografía

La geografía del Antiguo Egipto es
muy significativa y va a influir muchísimo en su arte. Egipto está situado en
el nordeste de África y está muy aislado de otros países por su situación
geográfica. Sus límites son: por el oeste, el desierto de Libia; por el este,
el desierto de Arabia; por el norte el mar Mediterráneo y por el sur el macizo
de Etiopía y el desierto de Nubia.
Las pirámides de Egipto son unas de
las construcciones más bellas y misteriosas de todas las que pueblan el planeta
Tierra.
Historia del Antiguo Egipto
Egipto tiene una historia compleja, que empieza muy
pronto. La escritura aparece en torno al año 3000 y los egipcios atribuían su
creación al dios de la sabiduría, Thot. Hay tres tipos de escritura egipcia:
Escritura jeroglífica, que es la más conocida. Es fundamentalmente monumental
(está asociada a los monumentos) y se realiza en relieve. Va a tener una
interpretación muy difícil (a veces se lee de izquierda a derecha y otras veces
de modo contrario, etc.).
Escritura hierática, que es una escritura cursiva, abreviada de la anterior,
más usada en la vida común. Aparece en los textos.
Escritura despótica, que es más rápida y más popular. Es la que aparece
más tardíamente y es la que se usa en Egipto hasta la invasión romana.
El gobierno egipcio se caracterizó por ser monárquico, absolutista y democrático.
El faraón
El gobierno estaba en manos de una persona llamada faraón,
que vivía rodeado por una gran corte de privilegiados nobles, funcionarios, sacerdotes y guerreros.
El faraón era el amo de todos los hombres, dueño de
todas las tierras y de todas las aguas del Nilo. Su voluntad era ley.
El faraón era considerado hijo del dios Ra (Sol), quien le había dado poder para gobernar a los
hombres. Por tanto los mortales le debían suma reverencia y ninguno de ellos
podían pronunciar su nombre sin añadir la siguiente expresión: > que
florezcan en él la vida y la salud.
Funcionarios auxiliares en el gobierno
Muchas funciones del gobierno las delegaban a personas de su confianza, quienes
les prestaban eficaz colaboración. Entre los principales funcionarios:
El Escriba Real, que estaba encargado de llevar el cálculo de los ingresos agrícolas y de inspeccionar las industrias
y el comercio. Para ello debían ser expertos en el manejo de los números
y de la escritura.
El Gran Visir, encargado de controlar los nomos
(provincias), era el intermediario entre las autoridades y el faraón.
El Jefe del Sello del Estado, comparado actualmente con los
Ministerios de Economía, quien tenía como función vigilar
los ingresos fiscales y los gastos del Estado.
El Gran Sacerdote, que tenía a su cargo
el culto religioso y se preocupaba de presentar a los faraones como
descendientes de los dioses.
La sociedad en la cultura egipcia estaba dividida en varias clases sociales,
entre las que existía una gran desigualdad. Estas clases sociales eran las
siguientes:
Los sacerdote
Pertenecían a una clase privilegiada, encargada de culto religioso. Cuidaban de
los templos y los animales sagrados. Actuaban de intermediarios entre los
dioses y los hombres.
Los escribas
Eran hombres de vasta cultura, se desempeñaban como ministros de Estado,
administrando el país, vigilando las construcciones, recibiendo los productos
agrícolas, reclutando soldados para el ejército, llevando los libros de
contabilidad y cobrando los impuestos.
Los guerreros
Eran los defensores del país y las conquistadores de nuevos territorios en la
cultura egipcia. Por sus hazañas recibían tierras y esclavos como premios y en
algunas circunstancias, podían tener el privilegio de contar con un sarcófago
de piedra.
El pueblo
Constituía la clase más numerosa en la cultura egipcia, conformada por los
agricultores, los artesanos y los comerciantes. Sus miembros estaban obligados
a pagar impuestos, a servir como reclutas en tiempo de guerra, a realizar
trabajos forzados. Aún en periodos de mala cosecha, debían cumplir con la
entrega del diezmo.
Los esclavos
Lo conformaban los prisioneros de guerra o los hombres comprados en los
mercados extranjeros. Servían generalmente a las clases privilegiadas, en
trabajos duros, mal alimentados y mal vestidos.

Las artes
La arquitectura
La arquitectura para la cultura egipcia tuvo un
carácter religioso. Los monumentos arquitectónicos estuvieron inspirados en la
existencia del mas allá. Construyeron verdaderos
monumentos, como las pirámides, las masabas,
los hipogeos y los templos.
Las Pirámides
Son enormes monumentos construidos de granito, de
forma piramidal y base cuadrada. Con salas y corredores internos. Fueron
edificados cerca de la ciudad de Menáis, en el valle de Gizeh para servir de tumba a los faraones y
sus familiares. De las 40 pirámides, que despiertan la admiración de los
observadores, tres son las más conocidas e importantes:
La pirámide de Saleps, de 146 metros de altura.
La pirámide de Refrán, de 136 metros de altura. La pirámide de Merino, de 62 metros de altura. La gran
pirámide de Keops tenía originalmente 146 metros de altura; hoy, por los
estragos del tiempo solo tiene 137 metros. Para su construcción se emplearon
dos millones trescientos mil bloques de piedra, cuyo promedio de peso por
unidad, es de dos toneladas y media. Debieron trabajar en ella cien mil hombres
durante más de veinte años.
Las Mastabas
Eran también tumbas, que tienen la forma de pirámide truncada, con una pequeña
cámara subterránea, donde se enterraban los cadáveres momificados de los nobles.
Los Hipogeos
Son tumbas subterráneas excavadas en las faldas de las montañas. En su interior
había una capilla y un profundo pozo, en uno de cuyos lados se ubicaba la
habitación de la momia que había sido en vida una persona rica y privilegiada.
Los Templos
Estos monumentos arquitectónicos, que se han caracterizado por su aspecto
majestuosos, fueron construidos para el culto a los dioses. A
ellos se llegaban por sendas avenidas, adornadas por ambos lados con pequeñas
esfinges. En la fachada había dos pirámides truncadas, una entrada con dos
obeliscos y dos estatuas del dios venerado. Constaba de las siguientes
reparticiones:
La Sala Hipóstila para la reunión de los creyentes.
La Sala de Aparición por donde salían los sacerdotes a
los costados de la nave.
Un vestíbulo interior destinado a las oraciones.
Los templos más famosos fueron los de Karnak y Luxor, en la ciudad de Tebas.
La escultura
La escultura de la cultura egipcia se caracterizó por su rigidez y ausencia de
rasgos psicológicos. Entre las obras escultóricas más conocidas
tenemos a los colosos y las esfinges.
Los colosos son estatuas gigantescas que miden hasta
80 metros de altura. Representan a faraones sentados, colocadas a las entradas
de las grandes ciudades.
La esfinge mide 20 metros de ancho por 19 de
alto y 73,5 de largo. Es el símbolo del sol naciente, con cuerpo de león. Se
ubica cerca de las pirámides de Gizeh. La roca en la que se ha esculpido la
esfinge, produce ruidos especiales, en razón de que la porosidad del material
aloja humedad atmosférica que al aparecer el sol, se escapa en forma de vapor.
La religión egipcia
La religión egipcia presentaba las siguientes características:
Era politeísmo, tenían muchos dioses. Creían que todos los
cuerpos celestes, los elementos naturales, algunos animales y algunas plantas,
eran sagrados. Así llegaron a explicarse muchos misterios de la naturaleza.
Era antropomorfita, los dioses eran representados
generalmente en forma humana y a veces con cabezas de animales.
Clases de Cultos
El culto religioso consistía en ceremonias mágicas, dedicadas a los dioses
locales y nacionales.
En un principio antes de la unificación del Alto y Bajo Egipto, cada nono o
comunidad, rendía culto a sus dioses locales. Posteriormente durante el
Imperio, muchos de estos dioses se convirtieron en dioses nacionales.
El aporte cultural a la cultura occidental se manifiesta a través de tres ideas
fundamentales; la idea del alma, el juicio de los muertos y el calendario.
Consideraban que toda persona tenía dos partes; el cuerpo y el alma; este último
seguía existiendo al producirse la muerte.
Así mismo, creían que el alma era juzgada por un tribunal de los dioses. Si se
comprobaba que había llevado una vida diga y pura, pasaba a gozar de la eterna
felicidad.
Por último los antiguos egipcios le debemos la confección de un calendario de
365 días que subsiste hasta ahora, solo modificado en dos ocasiones; en el
siglo I a.C. cuando se elaboró el Calendario Juliano y en 1582 cuando se
estableció el Calendario Gregoriano (Gregorio XIII).